Los 5 desafíos para lograr una América Latina “pujante”, sostenible e innovadora

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América Latina no es conocida en el mundo por su tecnología, innovación, ni mucho menos. Esto sucede, porque nuestra región se caracteriza por su gente amable, perspicaz y cariñosa, por sus recursos naturales, pero también por su eterna crisis política, sus conflictos sociales y la gran dependencia económica que tenemos hacia las materias primas como medios de subsistencia.

Actualmente, y quizás desde el auge de poderosas compañías tecnológicas que están transformando valiosas experiencias de consumo, con las cuales por muchos años hemos adquirido bienes y protegido mercados; claro ejemplo UBER, que continuamente busca superar al sistema convencional de TAXIS en el mundo, son hechos que demuestran una clara evidencia de que estamos viviendo el inicio de una 4ta revolución industrial.

El componente tecnológico y digital actual, los avances sobre la inteligencia artificial, la biotecnología, la medicina y la neurociencia, son factores que por un lado están cambiando industrias que se quedaron por muchas décadas rezagadas, des-informadas y con el mismo “modus operandi”; sin embargo, ahora vienen con nuevas propuestas, con fuerza, visión y creatividad, buscando adaptarse a los desafiantes “cambios” que necesita el mercado, y que se interponen ante la voluntad del hombre, con una pronta población de: 9 mil millones de vidas humanas para el año 2050. 

Hoy en día el mundo es mucho más competitivo que antes, y si bien pareciera que ya todo está siendo “re-inventado”, les puedo asegurar que esta “idea” es una suposición totalmente equívoca.

Todavía la producción convencional de la mayoría de sectores en la economía mundial, supera las tasas de innovación en cuanto a inversiones que se están ejecutando con visión a largo plazo, autosuficiencia y en respuesta a los objetivos del milenio propuestos por las Naciones Unidas, y un claro ejemplo de esto, es la situación actual por la que atraviesa América Latina.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Latinoamérica invierte menos de su equivalente al 1 %  de su PIB en propuestas de desarrollo e innovación, hecho que confirma claramente el “porqué” seguimos aferrados a los “commodities” y a las remesas como principales recursos para financiar nuestro desarrollo (o estancamiento).

Basado en este análisis, hay 5 desafíos que desde mi perspectiva profesional siento que debemos implementar como Latinos emprendedores, para llevar a nuestra región hacia esa América Latina “pujante”, sostenible e innovadora que necesitamos para alinearnos con las tendencias actuales del mundo:

1.- Los pueblos no maduran con el tiempo, crecen a medida de que “el consenso” se hace más fácil de digerir por todos los actores de una sociedad transparente, y cuando el discurso toma forma y coherencia entre las calles y su gente; porque la política, cuando converge y apuesta verdaderamente por el desarrollo, no tiene límites para crecer y sustentar de bienestar a su gente, respetando las diferencias; debemos enfocarnos más hacia el desarrollo productivo y no tanto hacia la gestión política con enfoques sociales insostenibles; tenemos que convertirnos en conscientes actores de nuestra economía, mejorando la educación, la medicina, el enfoque de nuestras inversiones y rescatando los valores perdidos que no permiten que la democracia sea un catalizador de ciudadanos comprometidos con su patria, con el desarrollo de su comunidad y el empoderamiento de las PYMEs en los mercados locales, sin tener la necesidad de evadir impuestos, de elegir gobernadores inconscientemente, o de incurrir al contrabando que no permite la sana competencia.

2.- Es fundamental disciplinarnos y dejar atrás esa triste mentalidad de quererlo todo con el mínimo esfuerzo, dando espacio a la desconfianza, la corrupción, el fraude y a otros males que enferman nuestro desarrollo; en lo personal, evitar ese hábito de dejar siempre todo para el final cuando se trata de responsabilidades, de esperar que los gobiernos o los demás resuelvan los problemas que se arreglan en casa  y sobre todo, dejar de ser impuntuales (por favor!); estas son barreras que debemos superar para alinearnos a un fin común: un compromiso individual por un desarrollo colectivo; hay que prevenir desenfocarnos de nuestras metas y evitar a toda costa “opacar” el avance de quienes realmente están intentando hacer las “cosas” con visión y por un bien mayor, sostenible y en armonía con el entorno.

3.- Debemos llevar nuestros capitales hacia inversiones con mayor conciencia, y desde ahí, generar propuestas de negocios que incorporen valiosos componentes de responsabilidad social y protección al medio ambiente; tenemos que dejar, de alguna manera, esa visión “cortoplacista” que está deteriorando nuestro patrimonio ambiental y limitando la inclusión social de los sectores que permanentemente viven excluidos, creando mayores brechas y confusiones entre la sociedad. Debemos crear mercados “sin empaque” y de mayor compromiso con la gente.

4.- Somos uno de los bancos biológicos y forestales más importantes del mundo como para no aprovechar nuestra riqueza natural como una estrategia alternativa de desarrollo, que por un lado permita mitigar las causas y efectos del cambio climático provocadas por la actividad humana, pero por otro, darle un valor a los servicios ambientales de los ecosistemas que permiten ofrecer un balance entre producción, eco-eficiencia y biodiversidad, ojalá generando limpiamente riqueza para nuestra gente; debemos aprovechar con sabiduría las oportunidades latentes del mercado y sus tendencias, ampliar nuestra visión hacia un contexto global, administrando mejor nuestra capacidad de forjar instituciones, con mucho orden crecer dentro de los emprendimientos, pero lo más importante, darle un propósito “mayor” a todo lo que hacemos.

5.- Actualmente el 80 % de los consumidores de “tecnología digital”, provienen de países en crecimiento y no de economías desarrolladas, lo que se traduce, que aunque posiblemente no vayas a crear el nuevo “FACEBOOK” para el mundo, quizás puedas innovar sobre necesidades puntuales que tenga tu país o comunidad, profesión o disciplina, logrando que esto sea algo totalmente rentable, escalable y sostenible en el tiempo, pero lo más importante, haciendo práctico lo inútil, y útil lo que debe ser elemental. Tenemos que aprender a colaborar en equipos multi-disciplinarios para resolver los grandes desafíos que se avecinan, generando respuestas entre múltiples profesiones y valores humanos, para que articuladamente logremos El Progreso.  

Llevamos siglos en nuestra querida América Latina importando tecnologías que a veces generan pobreza o atrasan la firmeza de nuestro crecimiento; ahora el gran reto es ponernos serios en el asunto, unir inversionistas con gente creativa, actores políticos con empresarios visionarios, y de forma conjunta, comenzar a construir una nueva economía como región, asegurando la sustentabilidad de nuestros recursos y el desarrollo integral de nuestra gente.

Años atrás un gran empresario Alemán que tuve la oportunidad de conocer, compartió conmigo las siguientes sabias y profundas palabras:

“En los países desarrollados, si bien es cierto, tenemos mucho dinero y capital, y aquello de alguna manera nos permite vivir bien y cómodamente, la cruda realidad es que en América Latina están todos los recursos que le pueden asegurar la existencia al futuro de nuestra humanidad, porque donde ustedes ven pobreza, nosotros vemos grandes fortunas”.

Juan De Oliva Maya C.

CEO & Founder – GreenCloud®

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