La Carbono Neutralidad, un enfoque pragmático para combatir el Cambio Climático desde la gestión empresarial

 

La Carbono Neutralidad, es una estrategia de ecoeficiencia que permite combatir las causas y efectos del Cambio Climático con un enfoque pragmático desde la gestión empresarial, y con resultados tangibles a corto plazo.

Su implementación promueve la posibilidad de armonizar nuestras actividades económicas con el medio ambiente a partir de un control riguroso de las emisiones contaminantes que aceleran el proceso de calentamiento global.

Para comprender la Carbono Neutralidad, es importante conocer un poco el contexto del tema que lo engloba: como la acción por el clima a través del Acuerdo de París, y una posible (pronta) regulación internacional sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, como una acción preventiva para evitar el incremento en 2 grados Celsius (°C) de la temperatura promedio de nuestro planeta.

Históricamente, se sabe que el dióxido de carbono ha estado presente en nuestro globo terráqueo desde su origen, y claramente, su presencia en la atmósfera siempre ha sido un factor influyente sobre las condiciones del clima, como también una variable esencial para asegurar la vida sobre la faz de la tierra.

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Por ejemplo, los árboles tienen la capacidad de transformar la energía lumínica que proviene del sol en energía química a través del proceso de fotosíntesis, con el cuál logran secuestrar significativas cantidades de dióxido de carbono (CO2) en su biomasa en forma de átomos de carbono (C), y liberar oxígeno (O2) y agua (H2O) a la vez.

Sin embargo e irónicamente, las tasas de emisión anual en estos tiempos superan la capacidad de remoción de carbono (C) por parte de los ecosistemas naturales, y contrariamente, hemos convertido a los bosques en grandes liberadores de dióxido de carbono (CO2) cuando: los deforestamos o abatimos con los incendios forestales.

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Lo impactante de esta historia, es que si bien la presencia de dióxido de carbono (CO2) es fundamental para la vida, su concentración en nuestra atmósfera se ha incrementado de manera exponencial en los últimos 150 años; haciendo evidente, el gran impacto que esto está provocando en la actualidad sobre los patrones del clima de distintas regiones del mundo.

Todo, gracias al crecimiento productivo de la economía mundial, de la población humana, del consumismo y de la gran dependencia tecnológica que todavía tenemos hacia los combustibles fósiles.

Procesos económicos vinculados: con la producción de energía; la dependencia petroquímica en los sistemas de transporte o de la industria; la producción de clínker para la elaboración de cemento; la generación excesiva de residuos sólidos; el vertido de aguas negras hacia ríos; el cambio de uso de los suelos en la agricultura; la ganadería extensiva e intensiva; la aplicación excesiva de fertilizantes nitrogenados en las prácticas agrícolas; la deforestación ilegal; los incendios forestales; el uso de gases refrigerantes para el enfriamiento de alimentos o la climatización del personal en una empresa, son apenas algunas actividades donde podemos identificar fuentes de emisión de gases de efecto invernadero.

GHG Protocol.jpgMás de 49 Gigatoneladas (Gt) de dióxido de carbono equivalente (CO2e) son emitidas al aire anualmente alrededor del mundo, producto de las actividades que realiza el ser humano en su forma de hacer economía; y lamentablemente, esta condición catastrófica solo sigue creciendo, sin mayores acciones concretas para hacer algo al respecto, y poniendo en riesgo el bienestar de las futuras generaciones.

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Hoy en día el 76 % de las emisiones globales que aceleran el proceso de calentamiento global y que ocasionan variaciones en el clima, son de dióxido de carbono (CO2); el 16 % son de gas metano (CH4), el 6 % son de óxido nitroso (N2O), y menos de un 2 % son emisiones que provienen del uso de compuestos fluorados (HFCs; CFCs, PFCs, HFEs, etc.).

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) en su publicación más reciente (IPCC:2014), afirma que las actividades económicas del mundo responsables de emitir estos gases de efecto invernadero, provienen en un 25 % de la generación de electricidad y calor; un 24 % de las actividades agrícolas, la deforestación y el cambio de uso de suelos; un 21 % de las actividades industriales; un 14 % del sistema convencional de transporte; un 10 % de otras fuentes de generación de energía; y un 6 % de las actividades asociadas a las zonas residenciales del mundo (edificaciones).

CARBONO NEUTRALIDAD ORGANIZACIONAL

Acorde a lo anterior, la Carbono Neutralidad Organizacional podría definirse: como la capacidad que tiene una empresa u organización, de “internalizar” el hábito de: medir, reducir y compensar año con año sus emisiones de gases de efecto invernadero, para contribuir con la desaceleración del calentamiento global, y armonizar sus actividades económicas con el ambiente a través de buenas prácticas de ecoefiencia.

Por ello, cualquier organización puede implementar un programa de Carbono Neutralidad Organizacional para neutralizar sus emisiones de gases de efecto invernadero; basándose en metodologías locales o estándares de referencia internacional, para aplicar estratégicamente la materia.

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MEDICIÓN DE LOS GASES DE EFECTO INVERNADERO

Para lograr la Carbono Neutralidad en la practicidad, las empresas como primer paso, deben identificar un periodo base de referencia (Business as usual), con el fin de tener un escenario comparativo que les permita medir y valorar en el tiempo, sus niveles de impacto y mitigación; todo en términos de gestión sobre los gases de efecto invernadero.

Se recomienda en la mejor práctica, identificar un periodo no mayor a dos (2) años de antigüedad para realizar esta gestión.

Una vez se establece con estrategia esta línea base de referencia, es importante realizar un diagnóstico interno para identificar las fuentes de emisión de gases de efecto invernadero que forman parte de los procesos que controla directa o indirectamente la empresa, dentro de sus límites organizacionales y operativos.

Los consumos de gasolina o diésel en una flotilla vehicular de transporte; las fugas de gases refrigerantes en sistemas de refrigeración o climatización; la generación de aguas residuales que terminan en un tanque séptico; o el consumo de electricidad, serán algunos datos de actividad, que se tomarán en cuenta a la hora de elaborar un inventario confiable de gases de efecto invernadero.

La metodología más usada para calcular la huella de carbono de una empresa, consiste en el uso de factores de emisión de gases de efecto invernadero, los cuáles son estipulados por organizaciones internacionales expertas y reconocidas en la materia.

Ejemplo de un cálculo de emisiones de gases de efecto invernadero utilizando una metodología de factores de emisión  

Si un vehículo de tipo sedán, que consume gasolina para realizar visitas a clientes recorre 1200 kilómetros mensuales en promedio, y el fabricante reporta un rendimiento combinado del motor (carretera y ciudad) de 12 kilómetros por litro consumido. ¿Cuál sería la emisión de gases de efecto invernadero de esta operación de la empresa?:

Cálculo de los litros consumidos mensuales (Datos de Actividad):

Dato 1: Capacidad del automóvil = 12 Km / litro

Dato 2: Recorrido Mensual = 1200 Km 

Dato 3: ¿Litros consumidos totales?

Entonces, para obtener el “Dato 3“, el cuál es requerido para aplicar los factores de emisión y calcular la huella de carbono del consumo de Gasolina, tendríamos que realizar el siguiente cálculo matemático:

> Litros Totales = 1200 Km / 12 (Km / litro)  = 100 Litros de Gasolina

> [100 litros de Gasolina * 2.23 Kg. de CO2 / litro (FE) * 1 (PCG = CO2)] + [100 litros de Gasolina * 0.000907 Kg. de CH4 / litro (FE) * 28 (PCG = CH4)] + [1 litros de Gasolina * 0.000283 Kg. de CO2 / litro (FE) * 265 (PCG = N2O)]  = 233. 03 Kg. de dióxido de carbono equivalente (CO2e)

FE = Factor de Emisión de un gas específico de efecto invernadero.
PCG = Potencial de Calentamiento Global en relación al dióxido de carbono (CO2). 

Como respuesta, las emisiones mensuales promedio de gases de efecto invernadero por el recorrido de 1200 Km en el vehículo mencionado de gasolina, sería de 233.03 Kg. de dióxido de carbono equivalente. 

Los principios recomendados para realizar una medición efectiva y confiable de las emisiones de gases de efecto invernadero producto de las actividades de una organización, son: la pertinencia, la cobertura total, la coherencia, la exactitud, la transparencia y la eficiencia.

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REDUCCIÓN DE LOS GASES DE EFECTO INVERNADERO

Por ejemplo, si una organización logra optimizar sus procesos de transporte sustituyendo un 10 % de su flotilla vehicular por una tecnología de “híbridos” o eléctricos; o bien, si sustituye un 30 % de sus lámparas incandescentes por tecnología LED, entonces se podría considerar que está implementando acciones dirigidas de reducción de gases de efecto invernadero.

El secreto para demostrar efectividad sobre las reducciones logradas de gases de efecto invernadero, consiste en definir la metodología de como se medirán, reportarán y documentarán dichas acciones de reducción ante los posibles usuarios previstos (Verificadores; Gobiernos).

Existen dos formas precisas de medir las reducciones de gases de efecto invernadero:

La primera consiste en realizar un análisis de la emisión actual de un proceso específico de la organización, versus la emisión lograda del proceso modificado a partir de una estrategia de carbono neutralidad.

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La segunda consiste en realizar un análisis de cocientes de productividad / eficiencia, donde se relacionan las emisiones de un proceso específico, con algún factor de producción, o alguna unidad productiva del negocio; esto sirve para medir los niveles de intensidad de las emisiones sobre la producción, y así calcular la ecoeficiencia lograda desde una perspectiva económica.

Esta segunda metodología es recomendada para las organizaciones que se encuentran en una fase de crecimiento en términos de producción.

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COMPENSACIÓN DE LOS GASES DE EFECTO INVERNADERO

Los excedentes de emisiones de gases de efecto invernadero que no logran reducirse internamente, pueden compensarse para alcanzar el balance deseado de cero emisiones para demostrar la Carbono Neutralidad. Y por lo general, esto se logra adquiriendo créditos de carbono de alguna plataforma oferente en el mercado.

Un crédito de carbono es equivalente a la reducción o remoción de una tonelada de dióxido de carbono equivalente, que está siendo removida o evitada por un proyecto externo a los límites operativos de la organización que busca compensar su huella. A este valioso esfuerzo, se lo conoce como una acción dirigida de compensación.

Los proyectos que ofertan créditos de carbono, por lo general, siguen y están verificados bajo algún estándar internacional reconocido en el mercado.

Dentro del tipo de proyectos que uno puede identificar para la compensación de su huella de carbono empresarial, se observan programas de reforestación; preservación de bosques primarios y secundarios; proyectos de generación de energías limpias, entre otros.

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Los esquemas de compensación más utilizados a nivel mundial son: los Mecanismos de Desarrollo Limpio (CDM por sus siglas en inglés); el programa Gold Standard; o el uso de proyectos verificados con la norma internacional: ISO 14064-2.

GESTIÓN DE LOS GASES DE EFECTO INVERNADERO

Una empresa que busca implementar una estrategia de Carbono Neutralidad Organizacional que sea sostenible en el tiempo, no solo debe medir, reducir y compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero anualmente; sino conformar un comité responsable de asegurar el cumplimiento de todos los requisitos asociados a dicha gestión.

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Para triunfar con esta estrategia de ecoeficiencia empresarial, y lograr que también sea un proceso rentable con el paso de los años, es fundamental que exista un claro y tenaz compromiso por parte de la Alta Dirección, en visión de demostrar y sostener la Carbono Neutralidad.

Incluso, existen opciones para verificar externamente los proyectos asociados a la Carbono Neutralidad Organizacional de una empresa, con el fin de demostrar una gestión: transparente, pertinente y confiable.

A este tipo de evaluadores se los conoce como: Organismos Validadores / Verificadores (OVVs) de gases de efecto invernadero. Un ejemplo de este tipo de organizaciones es: La Unidad de Carbono Neutro de la Universidad EARTH en Costa Rica (UCN).

La Carbono Neutralidad, no es solo una solución rentable, posible y necesaria para hacerle frente al Cambio Climático, sino una realidad en muchas empresas que con visión buscan edificar un futuro mejor para todos.

Juan De Oliva Maya C.

CEO & Founder – GreenCloud®

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